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La mujer de antes...

Pudo verla de nuevo, como cada tarde. Ella hacía caso omiso a las feromonas sexuales que envolvían el ambiente. Cada vez más denso. Cada vez más. Entonces, -él-, escondido en su miedo, habló. Era mucho; hablar para un miedoso en el año 1910. Al articular la primera palabra, la mujer de antes ya había pasado de largo...
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Sí...