¡No, Condesa! No pienso bailar con vos. Los otros empezaron así, y mal acabaron entre sus sábanas. Conocida es la suya (su) afición en el Condado de coleccionar cadáveres en el armario. Los usa, los tira, los mata, los guarda amontonados, perdidos a su suerte eterna.
Razón tenía el Conde de sus celos enfermizos y de esas posesiones con cadenas. Hizo bien en suspender todos los bailes...Aunque de poco le sirvió.
