Oye, Cara-de-pez, mírame a la cara. No podrás esconderte, ahora que conozco todas tus verdades y mentiras. Eso sí, el problema que tengo es que ahora no puedo diferenciar cuando me engañas. Casi era preferible no conocerte tanto. Con tus astucias y tus lágrimas tratas de confundirme. Y por las noches, como cada noche de las últimas noches, vuelvo a enredarme despierto, aniquilado con los personajes de tus pesadillas...Pero me niego a aumentar mi sobredosis de somníferos...

